“Un contrapunto del glamour”

Un contrapunto del glamour, así es como define el español José Manuel Susperregui a un paparazzi.

El ex decano de periodismo en Ciencias de la Información de la Universidad del País Vasco, analiza al fenómeno de los paparazzi españoles en su libro que lleva por título “Famosos pillados”.

Sobre su libro, Susperregui dijo a BBC Mundo que “para tener la certeza sobre la autenticidad de la imagen, resulta importante saber cuál es la historia de la misma. Entrevisté a 9 paparazzi sobre trabajos, reportajes que hicieron hace años y pormenorizan sobre los detalles del proceso para obtener esas imágenes”.

Los paparazzi constantemente juegan con la tenue frontera entre el derecho a la información y el derecho a la privacidad.Vistos a veces como una especie de “mercenarios”, en otras como individuos que no respetan la privacidad, el académico español se refirió al papel que desempeñan actualmente este tipo de fotógrafos en la llamada “sociedad del espectáculo”.

“Es un fotógrafo iconoclasta. Existe un artificio en el que muchas de las veces nos quieren presentar a los iconos como seres sobrenaturales”

“Es la mirada oculta que nos puede mostrar a ese icono en un estado natural totalmente desafectado por la presencia de la cámara y por lo tanto el lector conoce a esos iconos de una manera humana, digamos que es el contrapunto del glamour, del ícono”.

De acuerdo a Susperregui las imágenes captadas por los paparazzi no tienen una trascendencia política o en otros ámbitos, pero son sumamente cotizadas, incluso mejor que las fotografías de guerra.

El académico español sostiene en su libro que de alguna manera, el paparazzi humaniza al personaje.

“El propósito del paparazzi es fotografiar a los personajes en su estado natural, con su gracia natural, más allá de todos los complementos o añadidos que le pongan los jefes de prensa o bien los fotógrafos oficiales”.

Susperregui ve sumamente complicado que las leyes puedan controlar el fenómeno de los paparazzi, y que los llamados famosos a veces no juegan limpio.

“Es difícil. En la mayoría de los constituciones occidentales nos encontramos con que el derecho a la información es una garantía constitucional, pero también está garantizado el derecho a la privacidad. Puede haber un punto de confrontación entre ambos derechos”.

“Lo que no vale es vender la intimidad a cambio de un dinero y después exigir que se respete la intimidad cuando no hay dinero, y eso no es un juego limpio”.

Fuente: BBCMUNDO.com

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