Buenos Aires, “gay-friendly”

Se podría decir que Buenos aires es una ciudad “gay-friendly”, es decir, tolerante con los homosexuales. En la capital argentina proliferan bares gays, discotecas, agencias de turismo y hasta existe una inmobiliaria exclusiva para ellos y ellas.

También funciona una “milonga gay”, donde parejas del mismo sexo bailan sin pudores al ritmo del dos por cuatro.

Todo indica que Buenos Aires es una ciudad cada vez más abierta a las minorías sexuales. Un dato concreto que contribuye a esa apertura es la Ley de Uniones Civiles de la ciudad de Buenos Aires, vigente desde hace tres años.

El mayor logro de la comunidad homosexual hasta hoy ha sido conseguir que se reglamente esta norma, la primera y única hasta ahora en América Latina, que legaliza las uniones entre personas del mismo o de distinto género.

Algunos beneficios que gozan quienes se unen por esta ley son compartir la obra social (seguro de salud) o acceder a un crédito. Esta norma rige únicamente en la ciudad de Buenos Aires, no en el resto del país.

Logros pendientes

César Cigliutti, presidente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), explicó a BBC Mundo que aún quedan varias cosas por lograr: “sobre todo, tener una ley nacional, no sólo de Buenos Aires.”

“Aún falta que en todo el país las parejas de gays, lesbianas y heterosexuales tengan otra opción que no sea el matrimonio, donde se les den los mismos derechos que les da el matrimonio, fundamentalmente el derecho a heredar y ser heredados, a la pensión por fallecimiento y a la adopción, que es el tema más polémico.”

Al margen de lo estrictamente legal, otro anhelo -según Cigliutti- es que “disminuya la homofobia. Argentina, como el resto de Latinoamérica, tiene una tradición machista muy fuerte y una presión de la iglesia muy fuerte y directa respecto este tipo de leyes”.

¿Equiparable al matrimonio?

Si bien los derechos que contempla la unión civil son mucho más escasos que el matrimonio tradicional, simbólicamente significa un logro gigantesco para la CHA, que luchaba por este derecho desde hacía dos décadas.

César y su pareja, Marcelo, fueron los primeros en Latinoamérica en contraer la unión civil. Otros de los primeros fueron Alejandro Soria y Oscar Benítez, clérigo y diácono de una iglesia cristiana disidente, que se unieron tras 12 años de convivencia.

“Nuestro objetivo nunca fue ‘invisibilizarnos’, pero después de que nos casamos nos hicimos mucho más visibles. Claro, a veces vamos al supermercado y nos miran, o escuchamos que la gente comenta. Ahora somos como celebrities, explicó risueña la pareja a la BBC, exhibiendo sus alianzas doradas.

Claro que la Iglesia Católica pone el grito en el cielo a la hora de hablar de unión gay, tal como explicó a BBC Mundo el padre Alberto Bochatey, director del Instituto de Bioética de la Universidad Católica Argentina:

“La unión de personas del mismo sexo crea una especie de contradicción por los propios fines del matrimonio, que son unirse y procrear, y que por la propia condición de los homosexuales no podrían cumplirlos”, señaló el religioso.

Mayor apertura

¿Es más fácil ser homosexual en Buenos Aires que en el resto de Latinoamérica? Cigliutti opinó afirmativamente: “Por lo que conozco de Latinoamérica, Buenos Aires es más gay-friendly; aunque no me gusta la expresión, pero es ilustrativo”.

“Siempre hay alguna mirada o chiste fastidioso, pero no llega a haber insultos o agresiones como en otros países. Incluso un gay, una lesbiana o un travesti andan acá más seguros y tranquilos que en Río de Janeiro o en cualquier otra ciudad de Latinoamérica.”

El tipo de cambio muy favorable, junto con la peculiaridad de la Ley de Uniones Civiles, hacen que turistas gays de todo el mundo se vean atraídos por Buenos Aires y lleguen buscando diversión, precios bajos y anonimato.

Como ya dijimos, existe toda una infraestructura diseñada al servicio de turistas gays y lesbianas. Incluso en el barrio de San Telmo se está construyendo el primer hotel gay cinco estrellas de Sudamérica.

Tango y marcha

También los salones de tango, típicos lugares de baile dominados históricamente por el “guapo” argentino, han encontrado la veta homosexual y en el microcentro porteño funciona “La Marshall”, la primera milonga gay.

Su organizador, Augusto, explicó a BBC Mundo que “aquí todos bailan sin problemas. De antemano se arregla verbalmente quién hará el rol femenino y quién el masculino en la danza y listo.”

Otro medidor de la creciente afinidad por lo homosexual es la marcha del orgullo gay de Buenos Aires, que en cada edición tiene más convocatoria y el año pasado llegó a reunir 12.000 personas.

Más allá de la controversia que pueda generar, la comunidad gay de Argentina parece ir abriéndose camino y obteniendo poco a poco cada vez más tolerancia y logros legales. Habrá que ver si otras ciudades latinoamericanas siguen sus pasos.

Fuente: BBCMUNDO.com

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