Cuando estar cerca del otro se convierte en una situación insoportable

Cada cultura establece diferentes distancias interpersonales

NUEVA YORK.- Las personas tienden a evitar la mirada en los ojos si sienten que alguien está demasiado cerca; ponen distancia entre ellas y los extraños, y se sientan o se paran equidistantemente unas de otras como pájaros en los cables. ¿Qué es lo que las hace sentirse hostiles hacia quienes se aproximan mucho cuando hablan, o hacia extraños que se paran muy cerca en una fila, o hacia los que se meten en el baño de al lado cuando todos los otros están libres?

Lo que determina cuán cerca es demasiado cerca es un puñado de reglas no escritas que delimitan el espacio interpersonal. Esas reglas y la percepción que las personas tienen de su espacio personal constituyen la materia de estudio de la llamada proxémica. Y son tan poderosas, que los investigadores incluso se expresan en los juegos de Internet.

Los investigadores que estudiaron las representaciones digitales de los participantes del juego de Internet Segunda Vida encontraron que algunas de sus conductas físicas mantenían características halladas previamente en los estudios de cómo los seres humanos protegen su espacio personal.

En otras palabras, los seres digitales se adhieren a esas reglas no expresadas de los seres humanos, aunque no sean más que píxeles en una pantalla. El estudio, que fue aceptado para la publicación en el Journal CyberPsychology & Behavior , encontró que los ambientes virtuales pueden ser otro lugar para estudiar la interacción social física.

“El hecho de que aparezcan en el mundo virtual muestra cuán profundamente incorporadas están”, afirmó Nick Yee, del departamento de comunicación de la Universidad de Stanford y autor principal del estudio junto a Jeremy N. Baifenson.

Más que una burbuja

Según los científicos, el espacio personal incluye no sólo la burbuja que rodea el cuerpo, sino todos sus sentidos. La gente puede sentir que su espacio está siendo violado cuando experimenta un sonido, un aroma o una mirada no deseados: la mujer que en el ómnibus chilla en el celular, el compañero de trabajo que se halla en el cubículo de al lado, bañado en colonia, o el hombre que en el bar la mira por encima de su sándwich.

Pero es difícil de decir si la gente se ha vuelto más cuidadosa de su espacio personal. Los estudios muestran que tiende a adaptarse, aun en las ciudades. Sin embargo, los estudios relacionados con compañías aéreas muestran que entre los mayores pedidos de los pasajeros se encuentra el de tener más espacio para sí.

Pero mientras la gente clama por espacio, raramente advierte cuán inamovibles son las “proxémicas”. Los estudiosos pueden predecir qué áreas de un ascensor se llenarán antes y qué baño va a elegir un hombre. Saben que la gente mirará los números luminosos que indican los pisos en los ascensores, no a las otras personas.

“Para evitar la intimidad, uno debe asegurarse de no mirar a los ojos”, dijo Dane Archer, profesor de sociología de la Universidad de California, Santa Cruz, que estudia proxémica.

Ellos saben que los viajeros habituales pondrán los diarios frente a ellos para leer, sí, pero también para esconderse de los extraños. Y saben que los estudiantes de la universidad inconscientemente eligen sentarse siempre en la misma fila y hasta el mismo asiento, en todas las clases.

“Si se graba en un video a la gente en una biblioteca, queda claro qué asiento tomará cada uno”, dijo el doctor Archer, y agregó que uno de los asientos del rincón será el primero en ser elegido, seguido por el que está en diagonal, enfrente, porque es el lugar más lejano. “Si se rompen esas reglas, es fascinante -agregó-. La gente apilará libros como para hacer una pared a las miradas.”

Fuente:  De The New York Times

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