Gustavo Cerati: “Durar es mejor que arder”

De integrante de una de las bandas latinas más influyentes de todos los tiempos, a cantante solista con cinco discos que confirman su trayectoria. De cultor de un rock & pop glamoroso, vivo espíritu de los años ochenta, a avezado explorador de territorios vanguardistas, y de allí, de vuelta al más puro rock. De músico al borde de los excesos a hombre de agua mineral que se reconoce, ante todo, agradecido.

Gustavo Cerati sabe reinventarse. Vaya si lo sabe. La vida del argentino es un devenir entre universos musicales que se entrecruzan, casi como un juego, en centenares de canciones que salen de su puño y letra y a las que él les presta, además, su guitarra y su voz.

El músico lo resumió en un verso reciente: “en el rock, como en la vida, es mejor durar que arder”.

Allá por 1984, Cerati se convirtió en líder de Soda Stereo, el grupo de rock que dio el salto desde su Argentina natal al resto de América Latina, para convertirse en un auténtico fenómeno de masas de escala regional.

Muchos miles de brazos en alto y gargantas enardecidas corearon “Lo que sangra”, “Persiana americana” o “Nada personal” junto a este artista y a sus dos compañeros de aventura musical, Zeta Bosio y Charly Alberti, en los seis meses de gira que consagró al trío en el continente. Juntos, alimentaron 15 años de una sodamanía furiosa e incondicional.

Después, tras un adiós anunciado en 1997, Cerati cargó su guitarra y se fue con la música a otra parte: a terrenos nuevos, donde hubo espacio para coquetear con la electrónica, combinar influencias y forjar sonidos diferentes.

La carrera solista del cantante, que ya lleva siete años e incluyó desde proyectos con orquestas sinfónicas hasta la composición de bandas de sonido para cine, lo consolidó, otra vez, como uno de los músicos más talentosos -e inagotables- que en las últimas décadas han transitado por Latinoamérica.

Cerati está a punto de cerrar un 2006 que lo llevó al escenario de los premios Grammy latinos para llevarse las dos primeras estatuillas del megáfono de su historia, por mejor canción de rock y mejor álbum vocal (su reciente “Ahí vamos”).

El año en el que se sacó las ganas de tocar en Londres, cuna de muchos de sus referentes musicales, en el marco de una gira con funciones con entradas agotadas en dos continentes. El año en el que se fumó su último cigarrillo, en el rodaje de un videoclip, y volvió a paladear el sabor dulce de las giras.

“Mi presente artístico está mejor que nunca. Tiene que ver también con lo personal, con que estoy disfrutando muchísimo de todo lo que me va pasando. Igual, siempre siento que hay un lugar imaginario donde podría disfrutar aún más, pero eso es lo que ocurre cuando uno trabaja en algo que le gusta, ¿no?”, dice el músico en BBC Estudio 834.

Gimnasia artística

A los 47, Cerati no se queda quieto. Los miles de kilómetros recorridos, de concierto en concierto, no parecen hacer mella en el derroche de energía que se ve en cada presentación.

Secundado por una verdadera selección de reconocidos músicos argentinos, Cerati es pura voz y guitarra tan pronto pisa el escenario de turno.

“Cuando tenía 5 ó 6 años, yo hacía mímica con las escobas, imitando a grupos beat, hasta que mis papás me regalaron una guitarra española. Desde entonces, la relación con la guitarra fue continua, incluso cuando le di menos importancia sonora en mis discos. Es un elemento muy instantáneo para mí”, cuenta el artista.

Este instrumento, precisamente, cobró un protagonismo notable en sus últimas canciones. Tal vez por ello muchos críticos especializados definieron su presente como un regreso a la esencia del rock. Él se molesta: “Yo nunca me fui del rock. Hay distintos elementos que se van mezclando en mi música, pero el rock siempre estuvo ahí”.

Lo suyo, dice, es puro trabajo para que estos ingredientes heterogéneos cobren forma de canción y, más tarde, de disco. “No considero que sea un tipo de artista que va caminando y siente el llamado de las musas… yo necesito hacer gimnasia creativa. Ponerme con el instrumento, escuchar discos, probar y ensayar, estar en relación continua con la música”, confiesa.

Clásico y vanguardista

A la hora de exhibir rótulos, Cerati tiene una buena colección en carpeta. Rockero glamoroso, cultor de un pop de avanzada, adelantado, ecléctico, intrépido. No es que el músico se jacte de ellos; más bien, los intentos por definirlo parecen ser una consecuencia de su mutación constante, de esa capacidad de reinventarse que no conoce límites.

“Me parece bueno que se me considere vanguardista, pero yo soy básicamente un artista pop al que le gusta incorporar elementos que salen de las esferas de lo que escucha aparentemente la mayoría. Me aventuro, a lo mejor, en terrenos que están más ligados a la vanguardia, pero no me considero necesariamente un vanguardista”.

¿Se sabe clásico, quizás? “Bueno, con el tiempo te vas transformando en una especie de clásico. No sólo es la aglutinación de años lo que lo produce, sino el poder llegar a la gente”, reconoce.

Cerati le rehuye, en cambio, al cliché del músico salvaje que el rock siempre supo alimentar. Aunque él nunca hizo gala de descontroles y excesos, hoy repite a quien quiera escucharlo que transita por una etapa “tranquila, de encuentro con muchas cosas de mí mismo”.

“En el rock hay algo de ‘patear el tablero’, pero la gente se da cuenta si eso es innato o es solamente una postura. Yo fui cultivando otra forma de ser. Que también tiene sus excesos y sus alarmas, y hoy todavía pago algunas de las cosas que hicimos de más… pero con la edad te das cuenta de que, si querés seguir en esto, te tenés que cuidar”, señala.

¿Futuro Stereo?

En el 2006 Cerati ganó dos Premios Grammy: a la mejor canción de rock y mejor álbum vocal .Odia la pregunta, a la vez que sabe que le resulta difícil evitarla. Es bien concisa, porque no hace falta más: ¿Vuelve Soda? ¿Se reunirán los tres, en nostálgico revival, sobre el escenario? Pasan unos segundos, que se hacen larguísimos, hasta la respuesta.

“Por ser el líder del grupo, y porque yo seguí una trayectoria como solista, es natural que me lo pregunten siempre a mí. Pero yo creo que no depende únicamente de mí. Depende de que nos encontremos emocionalmente. Y no creo que haya dinero sobre la mesa como para que eso ocurra. Tiene que haber un encuentro nuestro, humano, de amigos”, afirma el músico.

Y agrega, tajante: “Artísticamente, no estoy dispuesto a hacer papelones, a hacer algo que me parezca decadente. No me veo en ese lugar y no lo necesito. Si alguna vez vuelve a ocurrir, espero que haya un sustento emocional, porque si no, no sé si lo podría disfrutar”.

En sus palabras parece esconderse la receta de su éxito, que él bien sabe y sus miles de fans, los nuevos y los de siempre, tal vez intuyen.

Lo confirma con lo que sigue: “Yo sólo pienso en el hoy. No tengo zanahorias a muy largo plazo… La vida me va llevando”. De eso se trata, entonces, la vida de Cerati hoy. De durar, más que arder. De disfrutar.

Fuente: BBCMUNDO.com

Soda Stereo – Signos

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