La revolución del chocolate

En lo profundo de la selva tropical venezolana se está desarrollando un revolución silenciosa.

A la sombra de los árboles, las vainas rosadas de cacao maduran para la próxima cosecha que será a principios de noviembre.

El cacao orgánico se cotiza a mayor precio.Estos frutos tienen dentro una pulpa blanca, pegajosa, que es usada para extraer las vainas del cacao y luego, el chocolate.

El tipo de agricultura que se está usando justo en las afueras de la villa de Ocumare de la Costa, está causando un gran impacto en la comunidad de agricultores y en sus familias.

Ocumare es una de las muchas comunidades en Venezuela que han cambiado la agricultura orgánica y que ahora están recogiendo las recompensas.

Agricultores orgánicos

José Lugo pasa cinco horas por día nutriendo sus tres hectáreas de árboles de cacao para protegerlos de la pestes, los insectos y el mal clima.

“No utilizamos fertilizantes artificiales, sólo abono natural”, explica Lugo.

“Es el doble del trabajo (que tenía) antes, pero vale la pena”, agregó.

Sin embargo, la recompensa financiera ayuda a compensar el trabajo extra porque las vainas de cacao orgánico se cotizan cuatro veces más alto que las vainas ordinarias.

Lugo y sus amigos ahora ganan unos US$7 por kilogramo de vainas de cacao, mientras que antes solían recibir una paga de menos de US$2 por la producción convencional.

Ellos ya no venden el cacao a los intermediarios locales, sino directamente a los productores extranjeros de chocolate, los cuales están dispuestos a pagar altos precios por los productos orgánicos.

Los agricultores han unido fuerzas para crear una asociación de productores orgánicos de unas 50 familias.

Cambio en la producción

Tras las estrechas paredes del edificio de la asociación, las semillas de cacao son fermentadas por seis días en grandes cajas de madera.

Trina Arévalo dice que las semillas luego son secadas al sol y señala varias pilas de frutos marrones sobre el piso del patio.

“Mantenemos las vainas de cacao aquí, en el patio, por seis días”, dice Arévalo.

“Luego son limpiadas, ordenadas y pesadas. Finalmente, son colocadas en grandes sacos listos para exportación”.

Parece un duro trabajo manual, particularmente durante la estación de lluvias cuando las inundaciones pueden llevarse las cosechas.

Hace solo una semana, el río creció y destruyó varias hectáreas de plantas de cacao.

Pese a eso, en los últimos tres años, la producción anual de cacao se ha doblado de cerca de unas 20 toneladas a más de 40 toneladas, dijo Arévalo.

“Al principio no queríamos saber nada sobre agricultura orgánica. Nos parecía mucho alboroto. Pero ya ve en lo que se ha convertido”.

El fruto del cacao

Buena parte de la inversión para el inicio de esta nueva ola de agricultura orgánica, viene del gobierno venezolano, el cual ha inyectado más de US$10 millones en investigación y entrenamiento, y de la Unión Europea, a través de un organismo no gubernamental llamado Tierra Viva.

Los comparadores europeos han puesto sus ojos en el cacao venezolano.Los gastrónomos mundiales especialistas en chocolate buscan los frutos venezolanos.

La información de que los productores de este país de América Latina son los más “calientes” en el mapa del chocolate orgánico, ha llegado a los mercados del chocolate en Europa y Norteamérica.

Varios fabricantes de chocolate de Italia, Francia y Estados Unidos están comprando las vainas de cacao de Venezuela.

Tal como los exclusivos vinos de Burdeos o whisky de malta, lo que los expertos valoran más es la etiqueta que denota aroma y pureza, y Venezuela puede ofrecer exactamente eso.

Andrea Trinci, quien es propietario de una fábrica y una tienda de chocolate en la Toscana, recientemente visitó Venezuela.

“El cacao venezolano es muy fino, elegante y persistente en su aroma”, dijo Trinci.

“Me gustaría ver que se exporte más y más cacao orgánico, pero sólo al precio justo”.

Producción local

Los productores locales de cacao ahora están incursionando en su propia producción de barras de chocolate.

A cinco kilómetros del camino de Ocumare, cerca del mar, se encuentra la población de Cata, donde un varias cooperativas han comenzado a hacer su propio chocolate orgánico.

El dulce aroma del chocolate derretido da la bienvenida a los visitantes que entran a una de las tiendas de la cooperativa.

Saturnina Díaz es una de las seis mujeres locales involucradas con el proyecto, en parte creado por el gobierno y caridades locales.

“Ofrecemos una amplia variedad de productos como un ponche de chocolate, vino y pudín”, dijo Díaz.

“Muchos turistas extranjeros vienen aquí y nos preguntan si estamos exportando nuestra mercancía, pero no hemos tenido las vías financieras para hacerlo. Pero ese es el siguiente paso lógico para nosotros”.

Enfrentando el mundo

Las zonas productoras de cacao en Venezuela que se ubican a lo largo de la costa del Caribe y del lago de Maracaibo, han sufrido un periodo de renacimiento.

Hace sólo unos años las plantaciones y haciendas permanecían abandonadas, tras una serie de cosechas pobres y sequías.

Sin embargo, las raíces del decline de la industria del cacao puede ser rastreada hacia el pasado.

William Harcourt-Cooze es un agricultor británico de cacao quien compró tierras en los años 90 en Venezuela.

“Antes del descubrimiento del petróleo aquí y el subsiguiente boom petrolero en los años 30 y 40, el cacao era el principal producto de exportación”, comentó.

“Pero el gobierno del presidente Chávez está consciente de que el cacao podría una vez más ser uno de los principales productos de exportación del país”.

Manejando alrededor de algunas de estas viejas comunidades de cacao, con sus iglesias de estilo colonial y plazas en los pueblos, parece haber un nuevo sentido de orgullo y propósito en las caras de la gente.

Como dijo un viejo agricultor con una sonrisa en la cara: “El mundo está hablando nuevamente de nosotros. He esperado toda una vida para que esto pasara. Algunas veces sentí que debía tirar la toalla, pero estoy feliz que no lo hice”.

Fuente: BBCMUNDO.com

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