“Crisis vial” en Argentina

Argentina trepa cada vez más alto en la lista mundial de muertes por accidentes de tránsito y en medio de este ascenso la provincia de Buenos Aires, el mayor distrito del país, ha declarado la “emergencia vial”.

Automóviles que van a toda velocidad y no respetan los semáforos, motociclistas que no llevan casco, ciclistas que van a contramano en las avenidas y peatones que cruzan las calles por cualquier lado…

Medidas de control más estrictas en las calles generan escepticismo en Buenos Aires.Todo esto es lo que se ve diariamente en Buenos Aires.

Mientras tanto, en las rutas del interior del país abundan los carros, buses y camiones que realizan maniobras peligrosas -muchas veces con consecuencias fatales- para ganar tan sólo unos minutos en su trayecto hacia los centros vacacionales de verano.

No sorprende, entonces, que Argentina sea uno de los países del mundo donde más muertes se producen anualmente por accidentes de tránsito.

Alicia Copello, una de las fundadoras de la ONG Luchemos por la VidaSegún cifras oficiales, el año pasado más de 7.500 personas fallecieron en este tipo de incidentes en el país sudamericano, es decir un promedio de 21 por día, y la tendencia va en aumento con un crecimiento anual de casi el 6%.

Argentina figura junto a Perú entre las naciones latinoamericanas donde las calles son más peligrosas.

“Acá hay 1.077 muertos por cada millón de vehículos; para tener un idea es doce veces más que en Suecia”, dice a BBC Mundo Alicia Copello, una de las fundadoras de la ONG Luchemos por la Vida, que realiza campañas de seguridad vial.

“Es una suma grande y nos pone a la altura de países como China, Sudáfrica, Rumania y Argelia, que tienen muchos siniestros”.

Las razones

Según Copello, la falta de controles y sanciones, la facilidad para obtener la licencia de conducir sin demasiada preparación y la escasa educación vial son las principales razones del alto número de accidentes.

“Tenemos buenas leyes de tránsito, pero no se cumplen”, sentencia. Además de la escasa educación vial, se suman factores como el gusto por la velocidad y el alcohol.

En Argentina los accidentes en la vía pública son tan comunes que constituyen la principal causa de muerte después de las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

Y afectan sobre todo a los menores de 35 años “por la inexperiencia, el gusto por la velocidad y el alto consumo de alcohol”, explica Copello.

Este verano los medios de comunicación argentinos han dedicado gran cantidad de tiempo y espacio a los accidentes de tránsito.

Es que ha habido más siniestros que nunca: cerca de 200 en lo que va de enero, sobre todo por exceso de velocidad en las rutas que conducen a las ciudades balnearias.

Por eso la provincia de Buenos Aires -la más poblada y donde la situación es más grave- declaró la “emergencia vial”, que incluye controles más estrictos a los conductores.

Sin embargo, los críticos temen que estas medidas no se sostengan en el tiempo, como ya ha pasado -por ejemplo- con las verificaciones del uso del cinturón de seguridad: se han hecho muchas, aunque esporádicamente.

“Cuando los controles son así, la gente se relaja y dice: ‘Para qué voy a cumplir si en unos meses no van a vigilar más'”, comenta Copello.

“Somos el mayor peligro”

¿Pero qué dicen los automovilistas de la “crisis vial”? ¿Y los peatones, que representan casi la mitad de las muertes por accidentes de tránsito?

Carlos, un conductor detenido en un semáforo en rojo en la Avenida Corrientes, en pleno centro de Buenos Aires, le dice a BBC Mundo: “Sí, es peligroso manejar en Argentina”.

E inmediatamente hace un mea culpa: “El mayor peligro somos los automovilistas. No tenemos incorporadas las normas de tránsito y por eso se producen accidentes fatales”.

Mientras espera cruzar la calle, Mary, una de los millones de peatones que caminan diariamente por la capital argentina, afirma: “La verdad es que no me siento segura en la calle porque la gente es muy imprudente”.

¿Y usted cumple las reglas?, le preguntamos. “Yo sí, pero veo que la mayoría no lo hace”, responde.

Y sólo cuando se enciende la luz verde en el semáforo, Mary comienza a cruzar la calle. El resto de los peatones ya está a medio camino.

Fuente: BBCMUNDO.com

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