Juana de Arco era una momia

Los huesos que supuestamente pertenecían a la heroína francesa del siglo XV eran en realidad restos de una momia egipcia y un gato.

En 1867, una urna fue encontrada en el ático de una farmacia parisina. Una etiqueta indicaba que su contenido era nada más y nada menos que reliquias del cuerpo de Juana de Arco, ícono del nacionalismo francés que lideró varias campañas contra las tropas inglesas y luego fue quemada en la hoguera.

La Iglesia Católica francesa sostiene que los restos no eran considerados reliquias.Pero pruebas forenses revelaron ahora que los restos pertenecerían a una persona que vivió entre los siglos lll y lV antes de Cristo, es decir, cientos de años antes del nacimiento de Juana.

El científico francés Philippe Charlier, quien lideró la investigación, declaró su asombro: “Nunca hubiera pensado que podrían ser de una momia”.

Los resultados del estudio fueron publicados por la revista Nature.

El misterio del gato

En 1431, Juana de Arco fue quemada en la hoguera en la localidad francesa de Rouen condenada por herejía y brujería.

Juana de Arco fue quemada en 1431 y canonizada en 1920.Se creía que los restos investigados -una costilla humana, un hueso de una pata de gato, algunos trozos negros y un fragmento de lino- habían sido trasladados desde esa ciudad hasta París.

Los restos de un gato se atribuían la costumbre en la Europa Medieval de arrojar estos animales a la hoguera cuando se quemaban a personas acusadas de brujería.

Ahora, debido a la antigüedad de los restos hallados, los investigadores recuerdan otra costumbre, la de embalsamar los gatos en el Antiguo Egipto.

El papel de la Iglesia

Juana de Arco fue canonizada en 1920 y sus supuestos restos permanecían guardados en un museo en la localidad de Chinon que pertenece a la archidiócesis de Tours.

Pero este miércoles, Bertrand Vincent, portavoz de la diócesis, dijo que los huesos guardados en la urna “nunca fueron considerados reliquias por la Iglesia”.

Vincent agregó que tanto la Iglesia Católica como la diócesis de Tours se habían “desinteresado” de los restos que “nunca fueron objeto de devoción alguna”.

Fue justamente la iglesia francesa la que autorizó a los investigadores forenses a realizar los estudios sobre los restos de la urna hallada en París.

Por su parte, fuentes citadas por la agencia EFE de la asociación de Amigos del Viejo Chinon -que conservaba los restos- indicaron que no fue “una sorpresa” descubrir que no pertenecían a Juana de Arco.

Fuente: BBCMUNDO.com

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