Ruanda, el cine en las colinas

Éste es un lugar poco usual para hacer un festival de cine.

Nyagatare es un pueblo rural y polvoriento en el este de Ruanda. Pero este mes fue el anfitrión de las luminarias del cine del país.

Pocos ruandeses tienen acceso al cine o a la televisión.Con el sol ocultándose detrás de las características colinas de Ruanda, una pantalla gigante inflable tambalea con el viento. Esto es “Hillywood” (mezcla de “hill” -“colina” en inglés- y Hollywood) el particular festival itinerante de cine de Ruanda.

Es un país exuberante en todos los sentidos de la palabra. Tanto como lo es la idea de realizar aquí un festival de cine. Y el nombre de Hillywood refleja tanto la belleza de Ruanda como las aspiraciones de sus jóvenes cineastas.

Quizá éste sea uno de los países más pobres y pequeños del mundo, pero Ruanda tiene grandes ideas.

Hillywood es un festival de bajo presupuesto. Casi sin recursos, un pequeño grupo de realizadores cinematográficos ruandeses hacen una gira por siete provincias en donde proyectan películas cada noche bajo las estrellas.

Gusto raro

En Ruanda sólo hay un cine y queda en la capital, Kigali. Por esto, los cineastas se subieron a un par de buses y llevaron el cine a la gente.

La vida en Ruanda transcurre a un ritmo relativamente lento. Pero cuando Hillywood llega a una ciudad, la gente corre hacia el estadio para llegar temprano.

Aquí, para la gente del campo, es un gusto raro esto de ver una película en pantalla gigante.

“Muchos ruandeses ni siquiera tienen acceso a la televisión o a cualquier medio de comunicación masivo”, dice Eric Kabera, organizador del festival.

Más importante aún es que las películas son nacionales. Ruanda ha recibido a muchas compañías productoras extranjeras durante varios años, pero la cultura del cine ruandés no ha logrado echar raíces.

Encabezando el listado de producciones está la película “Hey, Mr. DJ!”. Se trata de un joven y arrogante DJ que descubre que es VIH positivo. La película tiene encanto y un toque de comedia. Pero lo más importante es que a la gente le fascinó.

A los niños ruandeses los emociona el cine de su pas.“Fue emocionante”, dice Agnes Niyokwizerw. “Esta es la primera vez que veo una película en nuestra propia lengua, el kinyarwanda. Esto es verdaderamente importante para la gente que no habla otro idioma”.

En el atractivo y desmoronado pueblo de Giseny, al lado de un lago, la gente, sencillamente, se resistía a irse.

“Se nos acabaron las películas para proyectar” dice el coordinador de Hillywood, Ayuubu Kasasa. “Insistían en que no se irían antes de que nosotros lo hiciéramos. Pero no teníamos nada más para ofrecer”.

Después, los niños se amontonaban alrededor del equipo, ansiosos por saber cómo podían involucrarse en el cine ruandés o cómo recibir entrenamiento como camarógrafos. De repente, el mundo del cine estaba a la mano.

Si se le pregunta a los niños de Ruanda cuáles películas les gustan, los nombres de Rambo y Jackie Chan saltan de los labios.

Inspiración

Fueron las producciones internacionales sobre el genocidio de 1994, como “Hotel Ruanda” las que realmente pusieron de vuelta al país en el mapa del resto del mundo.

El director Gilbert Ndahayo dice que su pelcula ha ayudado a sanarlo.Eso también inspiró a los jóvenes cineastas ruandeses en ciernes para intentar hacer cine por sí mismos.

Muchos de los directores ruandeses del festival empezaron trabajando con producciones extranjeras. Pero cuando los carritos y las grúas de HBO desaparecieron, también lo hizo el dinero. Ahora los realizadores locales luchan por contar sus historias.

Kennedy Mazimpaka es un actor y ha trabajado en un par de grandes producciones extranjeras. Él cree firmemente que Rwanda está a la altura del reto.

“No vamos a seguir rezagados porque hayamos tenido un genocidio”, afirma.

“Necesitamos avanzar. Ahora necesitamos cualquier cosa que desarrolle a Rwanda. ¿Por qué una industria cinematográfica?”.

Los cineastas ruandeses también tienen muchas historias para contar. “Ruanda ha sufrido mucho. Yo he sufrido mucho y quiero expresarlo”, dice Gilbert Ndahayo.

Su película “Detrás de este convento”, fue presentado en Kigali. Se desarrolla 12 años después del genocidio en el patio de recreo que queda detrás de la casa de sus padres. Allí, ellos y su hermana fueron asesinados.

“Hacer esta película fue algo verdaderamente difícil”, dijo. “Pero la usé para intentar sanarme”.

Fuente: BBCMUNDO.com

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